Aun trabajando en Microsoft, uno nunca deja de sorprenderse de lo que el futuro de la tecnología trae entre manos. Una y otra vez.
Semanas atrás, vi ante mis propios ojos lo que podría devenir en la computadora personal del futuro, cuya interfaz de usuario supera cualquier película de ficción. Y si normalmente prefiero que mis instrumentos tecnológicos sean lo más pequeños posible… debo admitir que, después de este adelanto, empecé a hacer lugar para lo que se viene.
No es una computadora de escritorio… es una habitación computarizada. Paredes que sirven de pantalla y tienen touch screen.
Reconoce voz y gestos (recordando el tan esperado Projecto Natal que promete tener muchas más aplicaciones que el add-on para la Xbox 360). Y lo mejor: una secretaria para quienes no tenemos la dicha de contar con una!!! “Hola, Sol! Como estas?” “Muy bien, Gracias! Me gustaría hablar con mi tía en este momento”, y…. Voila! Un holograma de mi tía conversando conmigo. Y cuando eso acabe, no querré volver a ver mi oscura pared o mi ventana con vista al cuarto del vecino, una ventana virtual mirando directo a la montaña me vendría genial. Sólo por un rato, luego de un breve respiro, la convertiremos nuevamente en una variedad
de post it con las cosas que no debo olvidar comprar en el súper, y antes de partir, en la serie de fotos de mi último cumpleaños que puedo reorganizar, agrandar y achicar tocándolas con mi mano.
Haré algo de espacio, regaleré la mesa del comedor o buscaré nuevo hogar, pero esto no me lo puedo perder :D